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Reglas que se cumplen solas
Por qué Bitcoin no necesita a nadie para cumplir sus promesas
El 20 de abril de 2024, en el bloque 840.000, la recompensa por minar un bloque de Bitcoin pasó de 6,25 a 3,125 bitcoins. No hubo reunión, ni votación, ni comunicado. Nadie tuvo que aprobarlo.
Estaba escrito desde 2009, y cualquiera podía saber, con años de antelación, en qué bloque exacto iba a ocurrir. ¿Qué significa que una regla se cumpla sola?
La cuenta de los 21 millones
Cada vez que un minero añade un bloque, recibe una recompensa en bitcoins nuevos. Es la única forma en que se crean. Y cada 210.000 bloques, unos cuatro años, esa recompensa se reduce a la mitad: es el halving.
La cifra más famosa de Bitcoin sale de una cuenta sencilla. Los primeros 210.000 bloques pagaban 50 bitcoins cada uno: 10,5 millones. Los siguientes, 25: otros 5,25 millones. Después, 2,625 millones. Cada tramo aporta la mitad que el anterior, y la suma se acerca a 21 millones sin llegar a superarlos nunca.
Hoy ya se han emitido más de 19,6 millones. El último satoshi, la fracción más pequeña, llegará alrededor del año 2140.
En casi cualquier moneda, la cantidad que circula la decide una institución. En Bitcoin está escrita en un código público, y cualquiera puede saber hoy cuántos bitcoins existirán dentro de veinte años.
No confíes, verifica
Que una regla esté escrita no basta: alguien tiene que hacerla cumplir. En Bitcoin, ese alguien es cada nodo, que comprueba cada bloque que recibe. Si un minero se pagara un solo satoshi de más, todos lo rechazarían.
Bitcoin ya pasó por la prueba más dura. El 15 de agosto de 2010, un fallo en el software permitió que un bloque creara más de 184.000 millones de bitcoins de la nada. Se detectó en unas horas, y en menos de cinco se publicó una corrección que rechazaba ese tipo de transacciones. Los nodos actualizados siguieron una cadena sin ellas, que pronto superó a la otra. Aquellos bitcoins nunca llegaron a existir en la cadena que hoy todos usamos.
Y no hace falta fiarse de nadie para comprobarlo. Con un nodo propio de Bitcoin Core, el comando gettxoutsetinfo recorre todas las monedas existentes y devuelve el total. Es la cifra exacta, calculada en tu propio ordenador.
Quién paga la seguridad
Los mineros no trabajan gratis. Para añadir un bloque gastan energía real en cálculos que el resto de la red comprueba en un instante. Ese gasto es lo que hace tan caro atacar la red: reescribir la historia exigiría repetir todo ese trabajo.
A cambio, cobran la recompensa por bloque y las comisiones de las transacciones. Con cada halving, la primera se reduce a la mitad y las comisiones ganan peso. Es una transición diseñada desde el principio: la emisión subvenciona la seguridad mientras la red crece, y con el tiempo quienes la usan pasan a sostenerla. La energía sigue siendo el ancla; lo que cambia es quién la paga.
Escrito desde el principio
En Bitcoin, el calendario no se mide en días sino en bloques. Los bloques llegan cada diez minutos de media, así que la fecha del halving solo se podía estimar, y fue afinándose a medida que se acercaba. El bloque, en cambio, se conocía desde 2009: el 840.000, con su recompensa exacta de 3,125 bitcoins, como en los tres anteriores.
Las reglas que se cumplen solas, que cualquiera puede leer y comprobar, no piden confianza: la ganan.